Mostrando las entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta revolución. Mostrar todas las entradas

21 sept. 2010

“Nuestra revolución va más allá de lo que soñé en las montañas de Portuguesa”



Jazmín Ledezma

(El Aragüeño). La historia de la candidata María León está llena de revolución y hoy, a sus 73 años, como candidata lista del Partido Socialista Unido de Venezuela dice que el socialismo que lidera el Presidente Chávez es mucho más de lo que soñó en sus años de juventud cuando su vida transcurría entre las montañas de Portuguesa y Yaracuy entre seudónimos y pensamientos de libertad.

Muy orgullosa dice haber pertenecido a la generación del ’58 que se alzo contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la misma juventud que después se empeñó en encontrar los caminos de la democracia, pero en aquel momento una vez más el pueblo venezolano fue estafado.

“Los jóvenes de aquella época pensábamos que tan pronto se estableciera la democracia en Venezuela, empezaríamos a vivir algo distinto a lo que la dictadura nos había dado –represión, falta de vivienda, censuras- fueron años muy sombríos, de tortura, persecución, analfabetismo político”, recordó con un dejo de tristeza, León.

Rememoró además que en aquel entonces, en lo más oculto de las casas es que se podían hacer comentarios porque la Seguridad Nacional no lo permitía. En esa época, dijo, los jóvenes se sintieron esperanzados con la llegada del nuevo gobierno de Rómulo Betancourt, pero al poco tiempo se dieron cuenta que el mandatario seguía órdenes de Washington y lo consolidaron a través del Pacto de Punto Fijo y excluyeron nuevamente al pueblo.

En este contexto recuerda un hecho transcendental y es cuando triunfó la revolución liderada por Fidel Castro y eso los entusiasmó para seguir ideales de lucha similares, “en ese momento decidimos emprender la lucha con otros compañeros en montañas de Portuguesa y Yaracuy”.

“Por ejemplo en el primer año del gobierno de Betancourt hubo una represión muy fuerte porque se empeñó en rebajar los sueldos y salarios en 10% y murieron 4 obreros en las calles, producto de la represión”, dijo.

Algunos de estos hechos inspiraron a la joven revolucionaria para unirse a la causa y enfrentar al gobierno de Rómulo Betancourt, “lo enfrentamos, como hicieron los barbudos de Cuba, así que nos fuimos a las montañas con las armas en las manos”.

Es en esta experiencia que lleva a la candidata a luchar por una mejor Venezuela cuando apenas tenía 25 años y donde utilizó pseudónimos como el de Inés y Manuela, esa lucha de años después la condujeron a identificarse con el Presidente Chávez y sus ideales de formar una patria en socialismo.

Desmontando el sistema
Pero fue con El Caracazo del ’89 donde León empieza a interesarse por los pensamientos del Presidente, “ese momento para mí fue un momento de gloria, porque vi a mi pueblo por fin en la calle desbaratando el sistema burgués, yo me sentí realizada (…) pero cuando resultaron tantas personas muertas me sentí muy mal porque una vez más le costaba mucho que el pueblo se atreviera”.

Ideas que a su juicio, se mantienen vivas más que nunca en el pueblo que es indómito. León asegura que la revolución que vive Venezuela va más allá de lo que soñó en las montañas de Portuguesa, “porque Chávez de una manera genial no enfrentó el Ejército sino que empezó a trabajar desde las entrañas y logró lo que nadie había hecho, que floreciera el bolivariano que hay en cada venezolano y venezolana y haber transformado el Ejército que siempre había sido instrumento de la burguesía en el Ejército como instrumento de la revolución, eso no lo logra cualquiera”.

Con mucha certeza, la experimentada mujer apuntó que lo que se ha querido es desdibujar el origen popular de la Fuerza Armada, “aquí entraron a las Fuerzas Armadas hombres humildes del pueblo”.

Hoy conocida como “La Leona” de Aragua, María tiene un prestigio logrado por sus décadas en la lucha social, es admirada por su valentía como participante en la guerrilla venezolana y es respetada como cuadro político socialista y apreciada como pionera en la lucha por los derechos de la mujer, durante una etapa donde la teoría de la igualdad de género aún no estaba muy clara.

Protagonismo de la mujer
A juicio de la candidata, la participación que tiene hoy la mujer en Venezuela no la tuvo jamás y creo que en ninguna parte. “Tenemos cinco poderes públicos de los cuales tres están dirigidos por mujeres: El Poder Legislativo, Electoral y Judicial. Lo más importante no son los altos cargos, a los que siempre hemos tenido derecho y se nos había negado, lo más importante es el papel que están jugando las mujeres en los consejos comunales, las misiones y en todos los programas que el Gobierno impulsa”, afirmó.

Al ser consultada sobre las propuestas que elevará, de asumir el cargo como diputada, indicó que es una soldada de la patria y por eso cumplo con la directriz del Presidente Chávez, pero parte de su compromiso es impulsar las leyes “para la igualdad de las mujeres y los hombres, así como también aquellas que garanticen el desarrollo del Poder Popular”.

En este sentido, hizo un llamado a todas las organizaciones de base, a los consejos comunales, los colectivos, movimientos sociales, a que se organicen “para impulsar las leyes revolucionarias que hacen falta, trabajando día a día con ustedes, la victoria será total”.

Al reflexionar sobre los ataques de “la derecha reaccionaria” contra las políticas revolucionarias, destacó que “la primera meta es vencer”, porque de aquel lado está la antipatria. “Nosotros haremos Patria, el pueblo del estado Aragua no dejará un sólo espacio a la contrarrevolución”, afirmó la candidata María León.

La luchadora manifestó que una de sus mayores alegrías es encontrar al pueblo de Aragua, chavista por los cuatro lados y eso obedece a que el himno del estado en su última estrofa dice que el único escudo será el corazón, “un pueblo que tiene como único escudo el corazón tiene que estar unido indisolublemente a un líder que tiene el corazón más grande de Latinoamérica, por eso es que el pueblo de Aragua es chavista”.

18 ene. 2009

HUGO CHÁVEZ Y EL FRENTE DE MUJERES POR EL SÍ, SE ENCONTRARON EN GESTO DE INFINITO AMOR


Jamás vi tanto amor expresado en besos, gritos, vivas, consignas, risas, llantos, cantos, bendiciones, en un desfile creativamente desordenado como el que contemplaron nuestros ojos ayer en el Sagrado Campo de Carabobo ¡Qué desfile Dios Santo!
El Frente de Mujeres por el Sí a la Enmienda Constitucional, convocó veinte mil compatriotas en representación de 20.000 Comités de Mujeres por el Sí. Se previó esa misma cantidad de sillas y 7000 más, que “por si acaso” aporto en previsión el camarada Darío Vivas, pero la multitud de mujeres de pie sobrepasó nuestra aparente audaz convocatoria.
Un mar de compatriotas que en las ideas que cruzaron por mi mente, me trajo el recuerdo de un verso, que en un mitin de mujeres por los años 70 nos dedicó Héctor Mujica.

“Si el mar que por el mundo se derrama,
tuviera tanto amor como agua fría,
se llamaría por amor maría
y no tan sólo mar como se llama”

Cuando tomó la palabra una hermosa joven para evocar a Josefa Joaquina Sánchez, el fervor de Patria y de Matria desbordó nuestros corazones. Sí y sí, estamos dispuestas a defender la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, el proceso revolucionario socialista que comanda nuestro Presidente y líder Hugo Chávez, con la misma pasión libertaria de las heroicas mujeres que nos antecedieron, estamos decididas a construir la mayor suma de felicidad para nuestro pueblo.
Quiero reiterar que estos milagros de amor entre un pueblo y su líder no son fenómenos comunes. Presidentes hay muchos y Comandantes también pero un gran líder nace “cada cien años cuando despierta el pueblo”.
También vino a mi memoria ayer el supremo acto de amor expresado por el pueblo a su líder Hugo Chávez el 11 de abril del 2001. Nunca dejaré de exaltar que contrario a lo que siempre ocurre en manifestaciones similares, cuando empezaron los disparos ese día, la gente sin más armas que su humanidad, su convicción y su amor, no se dispersó, sino que se concentró, se hizo compacta la multitud y daba vivas a Chávez, a la Patria, al proceso revolucionario y al pueblo unido, estábamos dispuestos a morir. Siempre será recordado con admiración por todas las gentes este episodio de la historia patria, cuando la contrarrevolución logró derrocar a nuestro Presidente y el pueblo en un gesto infinito de amor, en menos de 72 horas lo restituyó a su puesto de comando.
¡Viva el Frente de Mujeres por el Sí!
¡Viva La República Bolivariana de Venezuela!
¡Viva nuestro Comandante Hugo Chávez!

20 oct. 2007

REFLEXIONES DE LOS AÑOS SESENTA

Por María León

Venimos de esa década donde un sátrapa ordenó disparar primero y averiguar después y las balas destruyeron las vidas de Livia Gouverner, de Lídice Álvarez, de los hermanos Alberto y Ramón Pasquier, de Héctor Rodríguez Armas y de miles de venezolanos y venezolanas.

En esa época, a pesar de las derrotas, de las muertes y del sufrimiento, se sucedieron hechos trascendentales que fortalecieron nuestra esperanza en un mundo mejor. Uno de esos grandes acontecimientos fue la victoria vietnamita, cuando el genio militar del General Nuyen Giap, al lado de su pueblo organizado por el Partido de los Trabajadores del Vietnam hizo morder el polvo de la derrota al coloso norteamericano o cuando leíamos a Mao Se Thung afirmar desafiante “el imperialismo norteamericano y todos los imperialismos son tigres de papel”. Con asombro recordamos que el presidente soviético de entonces contestó: “es un tigre de papel pero con dientes atómicos”, semejante respuesta confirma una vez más que quien no espera vencer ya está vencido.

El imperio no necesitó bombas atómicas, ni disparar una sola bala para derrotar la revolución socialista de la Unión Soviética. Una construcción inconmensurable de setenta años de abnegación y sacrificio que influenció toda la transformación económica, social y cultural del siglo XX e inspiró las revoluciones antiimperialistas y de liberación nacional que se sucedieron en ese dilatado tiempo, tiempo histórico.

Quienes alimentamos nuestros sueños de justicia en el ejemplo de la Unión Soviética, estamos seguras y seguros de que en esos pueblos heroicos y en esas tierras de leyenda, brillará el socialismo del siglo XXI.

Hace tiempo he querido compartir con mis camaradas algunas de mis reflexiones sobre esa época.

En las décadas de los cuarenta y los cincuenta del siglo XX, sobre todo después que el imperialismo estadounidense destruyó con bombas el gobierno progresista de Jacobo Arbenz en Guatemala, algunos sectores políticos mantenían una posición derrotista parecida a la del tigre de papel con dientes atómicos, ésta tesis se llamaba “el fatalismo geográfico”. La esencia de ese planteamiento consistía en demostrar que en la América Latina era imposible desarrollar la revolución socialista porque Estados Unidos nos consideraba su patio trasero y por lo tanto con su poderío bélico no lo permitiría. Pero he aquí que el camarada Fidel Castro y sus barbudos tomaron la Sierra Maestra y a noventa millas del supuesto amo desarrollaron la primera revolución socialista de nuestra América.

La tesis del fatalismo geográfico se fue al basurero, sin embargo sus teóricos los social demócratas latinoamericanos como Betancourt en Venezuela y Figueres en Costa Rica quedaron desmentidos y desenmascarados ante los pueblos. La reacción de ellos ante la Revolución Cubana y su líder el camarada Fidel Castro fue de odio, no le perdonaron nunca haber demostrado en los hechos que la tesis del fatalismo geográfico no era otra cosa que cobardía y entreguismo ante el imperio.
He recordado esos hechos históricos de los años sesenta porque tienen similitud con lo que está ocurriendo hoy en nuestra patria, en efecto, después de la derrota de nuestros frentes guerrilleros, en Venezuela el asesinato del presidente Salvador Allende en Chile, de la derrota de Daniel Ortega en Nicaragua, de otros retrocesos en los procesos revolucionarios de América Latina y el Caribe pero sobre todo después de la terrible caída del socialismo en Europa surgió la tesis del neoliberalismo como rostro moderno del capitalismo que ahora se presentaba invencible. Aquí en Venezuela podemos simbolizar ésta posición con aquella célebre frase “estamos mal pero vamos bien” pronunciada por uno de los teóricos de la llamada izquierda venezolana.

Pero he aquí que en 1998 triunfa en las elecciones Hugo Chávez derrotando a todos los candidatos neoliberales y luego en la alborada del nuevo milenio junto al pueblo revolucionario de nuestro país, empieza a construir el socialismo del siglo XXI. Se repitió la historia, los ex líderes de la izquierda venezolana como Petkof y Márquez (y los nombro a ellos, porque fueron los más respetados por la generación del 58) han exhibido un explicable odio hacía el Presidente Chávez quien con su proyecto, su liderazgo y sus ejecutorias les ha demostrado que sus conciliaciones y su abandono de las posiciones revolucionarias y comunistas no han sido otra cosa que ponerse de rodillas frente al enemigo histórico de nuestro pueblo, que es el imperialismo norteamericano. Como ayer los Betancourt y Figueres odiaron a Fidel Castro, hoy los Petkof y Márquez odian a Hugo Chávez. No me queda otra cosa que solicitarles a estos ciudadanos y a los que como ellos actúan, que reconozcan su miopía porque todavía tienen tiempo para rectificar.

22 jul. 2007

Soberanía Nacional y Soberanía Popular

En nuestros análisis sobre los quinientos años de lucha que los pueblos de “Nuestra América” han llevado a cabo por la soberanía nacional y popular, queremos separar dos momentos: Uno, la lucha contra el imperio español y su derrota en el siglo XIX, Dos, el enfrentamiento al imperio norteamericano que seguramente será derrotado en este siglo XXI.

Las Clases Enfrentadas

La sociedad colonial estaba como ahora dividida en dos grandes bloques, dos grandes clases, la oligarquía y el pueblo trabajador, los explotadores, y los explotados, ambas clases sociales se juntaron en la guerra, ambas clases lucharon por la independencia, pero el mayor aporte en sacrificios y en vidas las ofrendó el pueblo trabajador: criollas y criollos, indias e indios, esclavizadas y esclavizados, blancas y blancos de orilla. Al final la victoria obtuvo la soberanía, la independencia nacional, pero benefició solamente a la oligarquía. La oligarquía fue libre para viajar, comerciar, detentar el aparato del estado y enriquecerse. El pueblo trabajador en cambio continuó hambriento, descalzo, dependiente, subordinado, es decir, irredento.

Ese pueblo, frustrado, instrumentalizado en un proceso de independencia que no lo benefició, es el que se alzó con el general Ezequiel Zamora, con el grito “oligarcas temblad, viva la libertad”, pero ante ese movimiento avasallante del pueblo trabajador por su soberanía, la oligarquía alzó su mano traidora y asesinó a Ezequiel Zamora truncando nuevamente las esperanzas populares. La oligarquía, no lo olvidemos nunca, ¡siempre es traidora! La oligarquía se benefició entonces de la muerte de Zamora, se expandió como dueña de haciendas, de industrias, del arte, de la educación, de la cultura, del petróleo, del oro.

La lucha de clases es colosal

Al finalizar el siglo XX y comenzar el siglo XXI la lucha de clases en nuestro país se desarrolla en condiciones diferentes, la oligarquía nacional y el pueblo trabajador de Venezuela se enfrentan directamente.
La oligarquía nacional ya no es enemiga del opresor extranjero, forma parte de él, el pueblo trabajador de Venezuela tampoco está solo, forma parte de una clase universal, la clase trabajadora, ¡el choque es colosal! Ahora se enfrenta el pueblo trabajador de toda la tierra consciente, organizado y decidido, contra el maligno poder de la oligarquía mundial. El desenlace es previsible. Los pueblos no retrocederán, somos mayoría y nos acompaña la razón histórica La justicia se hará realidad. Conquistaremos la soberanía popular. La victoria será el socialismo.

En el marco de esta visión optimista es que afirmamos con nuestro comandante Hugo Chávez ¡Patria, Socialismo, o Muerte!

29 may. 2007

Union Nacional de Mujeres de Venezuela

UNAMUJER

Este nombre es inspirado en unas siglas dibujadas por el Presidente Chávez en el II Encuentro de Solidaridad Internacional con Venezuela "Con Justicia y en Paz Construimos la Esperanza". Abril del 2003.

El proceso revolucionario bolivariano, requiere hoy más que nunca el fortalecimiento de la unidad de las diferentes organizaciones que lo integran. Las mujeres venezolanas, visibilizadas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, están participando protagónicamente en la construcción y defensa de este proceso y al mismo tiempo elevan su conciencia sobre la importancia de que sus derechos, establecidos en la Constitución, se concreten en la realidad, en consecuencia es imprescindible que las diferentes organizaciones de mujeres se unan sin perder sus identidades, su organización y sus actividades propias para trabajar en una plataforma común.

Esta unión logrará la unificación de esfuerzos y la unidad de criterios para dar respuesta a los retos que el momento histórico nos demanda.

Hoy más que nunca, cuando nuestra patria y nuestro proceso están siendo amenazados con la intervención extranjera, es fundamental la unidad del pueblo y en avanzada la unidad del movimiento de las mujeres.

El proyecto bolivariano ha develado la contradicción entre la soberanía y autodeterminación del país y las apetencias colonizadoras del imperio del Norte. Del mismo modo lucha por resolver la contradicción entre la gran mayoría excluida y una minoría oligárquica que ha gozado de todos los privilegios en la sociedad venezolana. Situaciones que el Presidente Chávez destaca en sus políticas, cuando plantea la defensa de la soberanía y la autodeterminación frente al imperio y la necesidad de una Venezuela, sin excluidos, con igualdad de derechos y sin discriminación.
Desde el mismo momento en que el imperio español pisó nuestras tierras encontró la resistencia de las mujeres y los hombres de este continente. Hoy cuando el imperialismo norteamericano actúa como una fuerza hegemónica mundial, interviniendo en los pueblos, pisoteando su soberanía, estrangulando su economía, violando sus derechos humanos, el presidente Hugo Rafael Chávez Frías, junto a su pueblo y los pueblos de América Latina y el Caribe hace oír su voz en la defensa de una sociedad democrática, participativa y protagónica que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, impulsando la integración de nuestros pueblos, de acuerdo con el principio de la autodeterminación, garantizando un desarrollo económico social, que permita a las fuerzas progresistas de Venezuela, América Latina y el Caribe, demostrar que otra América es posible.


DESTINO HISTÓRICO DE LA MUJER

“ Es la historia la gran maestra de la humanidad, ella nos enseña las buenas y malas acciones de las generaciones que nos antecedieron”.

Estas palabras fueron pronunciadas en un discurso del Alférez Hugo Rafael Chávez Frías en 1975. Acudimos hoy, a esa gran maestra, la historia, para explicar como siendo la mujer y el hombre la esencia misma del género humano sus relaciones fueron intervenidas por un fenómeno social ajeno a su propia esencia, como fue la formación de las clases sociales, que trajeron como resultado la explotación, desigualdad, la subordinación y la discriminación.

Pero dejemos que sea el gran sabio Federico Engels quien nos explique como llegamos a la más terrible de las injusticias históricas, es decir, la subordinación y discriminación de la mujer por su compañero natural el hombre. Citamos a Engels:

“La esclavitud había sido ya inventada, la fuerza de trabajo del hombre no produce aún excedente apreciable sobre sus gastos de mantenimiento. Pero al introducirse la cría de ganado, la elaboración de los metales, el arte del tejido y, por último, la agricultura, las cosas tomaron otro aspecto. Sobretodo desde que los rebaños pasaron definitivamente a ser propiedad de las familias.

Convertidas todas estas riquezas en propiedad particular de las familias, y aumentadas después rápidamente, asestaron un duro golpe a la sociedad fundada en el matriarcado”. (…) Quedaron abolidos la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndolos la filiación masculina y el derecho hereditario paterno. (…) El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción”


Han pasado siglos, milenios, revoluciones y mucha sangre ha sido derramada para cambiar muchas cosas, pero el dominio de los poseedores de grandes riquezas sobre los desposeídos modernos que son los trabajadores y las trabajadoras, y el dominio del hombre sobre la mujer en su esencia se mantienen todavía.

Es necesario reconocer que los hombres explotados y las doblemente explotadas mujeres no han soportado pasivamente la opresión, recordemos a Espartaco y a su compañera Varinia rompiendo el yugo del régimen esclavista, citemos también algunas pocas de las grandes mujeres a quien tanto deben los pueblos y quienes sobretodo inspiran a las mujeres luchadoras del presente.
Manuela Sáenz , La Libertadora del Libertador; Flora Tristán, La Paria; Rosa Luxemburgo, la gran revolucionaria polaca; Clara Zetkin, la creadora del Día Internacional de la Mujer; Josefa Joaquina Sánchez, la bordadora de la primera bandera venezolana; Josefa Camejo, mujer insigne de Paraguaná y tantas otras, hasta llegar a las heroínas del siglo XX venezolano: Argelia Laya; Eumelia Hernández y Olga Luzardo, una leyenda viviente, a quien la vida trajo hasta nuestros días, porque aún naciendo en el siglo XX, es una mujer del siglo XXI.

Es justo reconocer que las mujeres y los movimientos obreros del presente, luchan en mejores condiciones en relación con las luchadoras de los tiempos pasados, a Olimpe de Gouge la guillotinaron sus propios compañeros por presentar los derechos de la mujer y la ciudadana frente a los derechos del hombre y del ciudadano en la revolución francesa.

Nosotras las mujeres venezolanas conquistamos en 1999 una Constitución con lenguaje no sexista desde el primer artículo hasta el final, y poco a poco la sociedad aprende a reconocernos mujeres y hombres, ciudadanas y ciudadanos.

Estos logros presuponen un enorme compromiso, en primer lugar desarrollar, fortalecer y defender la revolución bolivariana, que los ha hecho posibles. La revolución bolivariana, que democratiza el saber y democratiza la riqueza, que reconoce el valor económico del trabajo del ama de casa, que convierte en precepto constitucional la protección de la paternidad y de la maternidad, y nos otorga el derecho a decidir los hijos y las hijas que podamos tener y mantener, principios que nos permiten hacer de las familias, no un matriarcado, como suele decirse que existe en nuestro país, sino unas familias basadas en la igualdad de derechos y deberes, las solidaridad, el esfuerzo común, la comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes.

Así como Carlos Marx reconoció en la clase obrera, no una clase sufriente, sino una fuerza capaz de transformar su propia vida y con ella la de toda la sociedad, las mujeres estamos obteniendo hoy en la sociedad humana la victoria sobre el patriarcado, sobre su ideología, su lenguaje, sus instituciones, sus costumbres, tradiciones y valores.

De la misma manera, que no puede haber redención de la clase trabajadora si ella misma no se une y fortalece sus organizaciones clasistas, es difícil ganar la batalla histórica al sistema patriarcal, sin un movimiento de mujeres, unido, poderoso, con conciencia de clase, de género y de su destino histórico.

Ese movimiento en nuestro país es la UNIÓN NACIONAL DE MUJERES DE VENEZUELA (UNAMUJER).

La justicia, la igualdad, la felicidad del género humano dependen hoy día de que la sociedad reconozca la igualdad en la esencia humana de la mujer y el hombre, y en consecuencia reconstruya las familias, las naciones, la sociedad mundial, sin ninguna clase de explotación, discriminación ni subordinación.

Para construir el país que necesitamos, son indispensables la organización, la unidad y la comprensión de nuestros problemas, en el caso de las mujeres es importante saber que la discriminación y la subordinación no obedecen a las diferencias biológicas sino a una situación históricamente determinada, hay que entender que sin tomar conciencia de esa situación no podemos construir una sociedad diferente. Algunas mujeres asumen una posición individualista del problema y aseguran “yo no soy discriminada”, “yo he conquistado mi posición en la sociedad”, siempre debemos decir nosotras aunque en lo personal hayamos alcanzado posiciones relevantes.

La organización nos obliga a pensar en el colectivo ya que si no resolvemos la discriminación, vemos como naturales las injusticias antes citadas y no entendemos que gran parte de nuestra conducta está inmersa en los valores patriarcales.

Venezuela se enorgullece de la historia, compromiso y entrega de sus mujeres, no sólo de las que lucharon en nuestro proceso de independencia, sino también de todas aquellas que han podido romper los valores de sumisión que nos han sido impuestos. Los cuarenta años del puntofijismo dejó mujeres y hombres desaparecidos y muertos por la represión y persecución que se hizo a todos y todas, aquellas y aquellos que soñaron con un mundo mejor como el que estamos construyendo. De estas luchas se nutrió la Constitución con perspectiva de género, visibilización de la mujer y la consagración de sus derechos en todo su articulado.

Comprometidas con nuestras antecesoras, con las mujeres del presente y con las generaciones futuras, no tenemos otro camino sino la defensa de este proceso revolucionario. Entendiendo que la primera defensa de la revolución es la unidad en torno a su programa La Constitución y en torno a su líder el Presidente Hugo Chávez.

Sólo con una organización de las mujeres concebida unitariamente es posible derrotar las amenazas del imperialismo por una parte y conquistar la igualdad de la mujer sin discriminación ni subordinación en nuestro país.

11 abr. 2007

Carta de María León

Queridas y Queridos camaradas:

No tengo mucha práctica de escribir, acostumbro conversar con mi familia, con mi pueblo, con mis camaradas. Sin embargo, en este crucial momento de nuestra historia patria, deseo entregarles mis opiniones sobre algunos de los temas en debate.

El instrumento político de la revolución venezolana:
En relación a la organización hace mucho tiempo he observado que la actual estructura de los partidos políticos está agotada, incluida la estructura de los partidos comunistas. Es demasiado evidente para no verlo, los grupos sociales que constituyen los partidos de hoy con sus conocimientos, experiencias, recursos y posibilidad de interacción, no caben dentro de las formas organizativas que se crearon en el siglo XIX y comienzos del siglo XX. Mientras sigamos encerrando todo ese inmenso contenido en esas formas estrechas y envejecidas, inevitablemente se seguirán rompiendo. El fenómeno de la división seguirá disgregando las organizaciones partidistas que formemos hasta que encuentren las formas organizativas que correspondan al progreso, al conocimiento y a la actual lucha de clases que es muy diferente por cierto a la lucha de clases del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

El Leninismo:
En el día de hoy no se puede pensar en la transformación revolucionaria de la sociedad sin que nos guíe el pensamiento leninista, ni la influencia de la colosal tarea histórica realizada por los pueblos, los partidos comunistas y el movimiento obrero, a partir de la revolución Rusa de 1917. Pensar hoy el antiimperialismo, sin Vladimir Ilich Lenin, es como pensar la patria venezolana sin el pensamiento de Simón Bolívar. Sin embargo, cuando hablamos del poder moral que nos propuso el Libertador seguramente nos inspiramos en la esencia de su propuesta, y no en las formas organizativas que el Libertador diseñó en el Congreso de Angostura para el poder moral en su tiempo. Comparo este planteamiento con la defensa del leninismo. Ser leninista desde mi punto de vista no es copiar o repetir lo que Lenin construyó, sino seguir su ejemplo analizando, estudiando, las formas organizativas que nos permitan vencer al enemigo de clase aquí y ahora, en el momento y en las circunstancias en que la vida nos exige librar esta batalla.

Reconozco mis limitaciones en cuanto a conocimientos políticos, pero de lo que sé, de lo que he visto y oído, no hay pueblo en el pasado ni en el presente que haya derrotado a su enemigo sin lograr aglutinar todas sus fuerzas alrededor de su líder o lidereza, su proyecto, y su partido. Lenin enseña que los partidos como las personas se han de juzgar no por lo que ellos dicen de sí mismos, ni por lo que de ellos dicen los demás, sino por sus acciones.

También aprendimos del pensamiento leninista, que lo que convence en una discusión política no son los argumentos de unos y otros, prácticamente para todo hay argumentación. Lo que permite la claridad en un enconado debate es a quién beneficia una decisión u otra. Preguntamos entonces: ¿Quién se favorece en una huelga donde los trabajadores huelguistas se dividen? Sin duda alguna el patrón. ¿Quién se favorece cuando la clase trabajadora se divide en la lucha política contra el capital? Sin duda alguna el capitalista. ¿Quién se favorece cuando se dividen las fuerzas antiimperialistas en nuestro continente y en nuestro país? No queda duda que el imperialismo norteamericano. Por estas y otras razones ante el llamamiento de nuestro líder Presidente Hugo Chávez, para construir el instrumento político de la revolución, hay una sola posición justa: Comandante en jefe ordene. Patria, Socialismo, o muerte. ¡Venceremos!