Mostrando las entradas con la etiqueta reforma constitucional. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta reforma constitucional. Mostrar todas las entradas

29 sept. 2010

“O ADELANTAMOS O RETROCEDEMOS”

De lo cosmético a lo sustantivo

Dra. Elida Aponte Sánchez*


Cuando en el año 1999 hubo el cambio de gobierno del Presidente Rafael Caldera, integrante de la democracia de los partidos o democracia representativa que se inició en Venezuela en el año 1960, al gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, quien dio inicio a la democracia constitucional o democracia de los derechos humanos, cernida en la experiencia constituyente que dio lugar a la Constitución de 1999 o una constitución con ojos de mujer, el Movimiento de Mujeres de Venezuela, las mujeres de todos los partidos políticos, tanto los de derecha como los de izquierda, las mujeres feministas y las organizaciones pro defensa de los derechos humanos en general, tenían claro que el gran reto de esa nueva democracia participativa y protagónica, era pasar de la igualdad formal o igualdad ante la ley, a la igualdad concreta, la igualdad material o como bien decimos en Filosofía del Derecho, a la justicia. Quien tenga alguna duda de la veracidad de tal afirmación sólo tiene que leer con detenimiento el artículo 2 de la Constitución, el cual enuncia que Venezuela se constituye en un Estado democrático y social, de derecho y de justicia.

En el año 1999 se crea la primera institución de género con la que el gobierno del Presidente Hugo Chávez inicia su andadura, me refiero al Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER), que había tenido como antecedente inmediato el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU). El CONAMU había sido una trinchera de batalla de las mujeres líderas de todos los partidos políticos del país, en consonancia con el trabajo que realizaban desde el Congreso Nacional las mujeres parlamentarias, en materia legislativa y de la lucha sostenida del movimiento de mujeres, las mujeres feministas, las áreas de estudios de la mujer de las distintas universidades y demás organizaciones comprometidas. Con ese esfuerzo y sin desfallecer en la lucha se vieron concretadas aspiraciones muy importantes en el ámbito legal, tales como la Reforma al Código Civil, normas de extraordinaria importancia en materia laboral, y la aprobación de Leyes que hicieron de instrumentos internacionales como la CEDAW, leyes de la República, sólo por nombrar algunas.

El reto, entonces, para el gobierno del Presidente Hugo Chávez y para todos los gobiernos que se digan democráticos, en este siglo XXI, es la construcción de la igualdad real y efectiva de las mujeres y los hombres. Es decir, debemos avanzar más allá de la igualdad enunciada en la ley e, incluso, más allá de la igualdad de trato y de oportunidades, de las cuales estamos bastante lejos. Tal propósito, pivote de la República en el marco de la Constitución de 1999, reclama la intervención (para su transformación) de una tradición de cultura que ha estado asentada en la subordinación y en la opresión de las mujeres. En pocas palabras, asentada en su discriminación, en todos los ámbitos de la vida nacional. Ello, claro, no sólo requiere de iniciativas, tales como el Instituto Nacional de la Mujer, el Banco de Desarrollo de La Mujer, la Misión Madres del Barrio Josefa Joaquina Sánchez, los cuales están adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, enmarcado en las competencias que le atribuye el Decreto 6.663, que requieren una visión y gestión feminista; así como de avances legislativos de tanta importancia como la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; avances a los cuales debe seguir la jurisdicción (justicia de género); iniciativas que nos han permitido avanzar en el logro de las metas del milenio, sino que es necesario diseñar y ejecutar políticas, programas, planes y proyectos con perspectiva de género y, además, medir el impacto con indicadores adecuados a la materia.

Todos los Poderes Públicos, Ministerios y entes del Estado, en todos los niveles de gobierno: nacional, estadal y municipal, tienen la obligación de diseñar sus políticas (todas sus políticas) con perspectiva de género, aunque el órgano que rectorice sea el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, en el marco de sus competencias.

Esa tarea tan importante no se satisface entregando canastillas a niñas adolescentes embarazadas, terrible problemática social de la cual Venezuela es el mayor exponente en América Latina, ni halagando con el discurso a las mujeres sin que a este siga la acción comprometida, visibilizadora y transformadora. Es decir, la acción feminista; la cual supone ser partidaria o partidario de la realización plena de las mujeres, en todas sus posibilidades. El momento histórico es crucial: o avanzamos o retrocedemos y para avanzar es urgente pasar de lo cosmético a lo sustantivo.

*Experta en Derechos Humanos de Las Mujeres. Universidad del Zulia

2 sept. 2007

Comandante Chávez. Un nuevo lider sindical


Hace pocos meses en el acto de los propulsores del PSUV afirmé categóricamente que en la Venezuela revolucionaria del siglo XXI hay dos clases fundamentales: La clase trabajadora y La oligarquía.
Las propuestas del Comandante Chávez en la Reforma Constitucional fortalecen ésta visión. Como gran estratega, no se detiene en su propuesta, en los distintos estamentos que comprenden a la clase trabajadora sino que representa los intereses de ésta como totalidad. ¿Podrá alguien poner en duda que los seis millones de trabajadores y trabajadoras, beneficiadas y beneficiados con la propuesta del artículo 87 pertenecen a la clase trabajadora? Leámoslo: “a los fines de garantizar el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras no dependientes, como taxistas, transportistas, comerciantes, artesanos, profesionales y todo aquel que ejerza por cuenta propia cualquier actividad productiva para el sustento de sí mismo y de su familia, la ley creará y desarrollará todo lo concerniente a un fondo de estabilidad social para trabajadores y trabajadoras por cuenta propia para que con el aporte del Estado y del trabajador pueda éste último gozar de los derechos laborales fundamentales tales como: jubilaciones, pensiones, vacaciones, reposos, prenatal, postnatal y otros que establezcan las leyes”.
Si sumamos a esta masa laboral el contingente de las amas de casa, reivindicadas ya en 1999 con el artículo 88 de la Constitución Bolivariana, como productoras de riqueza y bienestar social, y por tanto con el derecho a la seguridad social tenemos una fuerza laboral de nueve millones de personas representadas constitucionalmente en sus intereses históricos.

Y TAMBIEN LA JORNADA DE SEIS HORAS

A una clase transformándose ya en partido político como la clase trabajadora venezolana, sólo puede dirigirla quien representa sus intereses verdaderos, no los intereses particulares en una empresa o en una rama de la economía, sino quien es capaz de mirarla como totalidad en la batalla histórica que libra contra su enemiga de siempre la clase oligárquica, por eso tenia que ser el Comandante Chávez quien pensara en la necesidad que tiene la clase de mejorar sus condiciones de trabajo. Porque la jornada de ocho horas, sumada al caos que produce en la sociedad el afán capitalista de obtener la máxima ganancia ha debilitado y extenuado a los trabajadores y trabajadoras impidiéndoles en primer lugar ejercer el derecho al descanso, que le permitiría reponer las deterioradas fuerzas gastadas durante la jornada, en segundo lugar el derecho a vivir al lado de sus familias, hasta ahora la clase trabajadora ve cada día más deteriorado el núcleo familiar, en tercer lugar el derecho a la cultura y a la educación, el Comandante Fidel Castro ha dicho repetidas veces que para ser libre hay que ser culto, necesitamos el tiempo para elevar la cultura de nuestra clase, la clase trabajadora venezolana, y en cuarto lugar, el derecho al ocio y a la recreación, por este pueblo heroico esperan las montañas y los ríos, las tardes libres para mirar el azul del mar, la sabana infinita o para remontar el Guaraira Repano.
Muchas veces se habla del aumento en la expectativa de vida del pueblo venezolano, pero esas cifras ocultan que la vida de los oligarcas y del 5 % que le rodea es mucho mayor. Cuando el promedio de vida se analiza por estratos sociales, encontramos que pierden hasta quince años de vida los estratos tres, cuatro y cinco de la población. Toda esa masa laboral ha sido extenuada por la inmisericorde explotación del capital.

Por eso nuestra consigna: “Seis horas para trabajar, seis horas para estudiar, seis para descansar, y seis para vivir y amar”.
Comandante Chávez, gracias por su consecuencia, con su liderazgo la oligarquía ha retrocedido ante el empuje de la clase trabajadora venezolana. Nos preparamos para el socialismo que será nuestra victoria definitiva.
¡Patria, Socialismo o Muerte!, ¡La Reforma va!